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De CORONAcrisis a oportunidad REAL.

En esta ocasión, os presento el caso de un empresario abatido por la tormenta económica del coronavirus, y cómo descubrió que, bajo sus aguas bravas, se movían oportunidades de reinvención y felicidad.

(Se conecta con aire triunfal y hablando mucho, señal de que está nervioso. En el momento que se sienta, se le desploma la confianza corporal, se muestra cabizbajo y cruza los brazos para protegerse.)

Cuestionamiento e indagación

Anónimo: Desde que comenzó la crisis del coronavirus me cuesta dormir. He tenido que mandar a todos mis trabajadores a unos ERTES y no sé cómo irá el negocio cuando se vuelva a abrir. Estoy teniendo muchas pérdidas.

Coach: Si no hubiese pasado esta crisis, ¿qué te hubiera hecho pensar que las cosas te iban a ir bien?

Anónimo: Llevo desde 2012 con ganancias, abriendo nuevos negocios. Nadie se imaginaba que esto fuese a ocurrir.

Coach: ¿Y qué te imaginabas?

Anónimo: Pues que la economía, al menos en mi sector, iría bien, tal como indicaban las previsiones y los estudios de mercado.

Coach: ¿Tenías la certeza absoluta de que fuese a ser así o más bien era la imaginación la que creaba esa realidad?

Anónimo: Mirándolo así, era mi imaginación y la de todo un colectivo económico. Siempre solemos pensar que las catástrofes suceden en otras latitudes, que nunca nos van a tocar. Esa es la prepotencia del mundo desarrollado.

Coach: ¿Qué emociones te producen esas pérdidas?

Anónimo: Ira, tristeza, no sólo por la incidencia económica, sino por todo el esfuerzo que cae también de un covinazo.

(Las emociones indican necesidades por satisfacer, por ejemplo, la rabia, necesidad de respeto y la tristeza, de consuelo)

Coach: Te tienes que sentir muy orgulloso por todo lo que has conseguido. Esto no lo has provocado tú. Hay cosas que no podemos controlar. Lo que si depende de ti es la actitud con la que vas a gestionar estos cambios. Ahora es cuando más tienes que sacar el líder que llevas dentro.

Este no es el final de tu vida laboral ni el de tus empleados, por muy mal que lo estén pasando.

Anónimo: No, ¡claro que no! (Abre su pecho y apoya sus brazos en la silla para trasmitir que, como líder, controla la situación)

Coach: Veamos de dónde partimos. ¿Qué puntuación le darías del uno al diez a tu vida personal antes del coronavirus? Puntúa también el nivel de estrés, la preocupación, el disfrute con tu familia y la alegría.

Anónimo: Al nivel de estrés, bastante alto, un 8; a la preocupación un 8 también; al disfrute con mi familia, menos de lo que me gustaría porque apenas estoy con ellos; la alegría aprueba por los pelos. En general, a mi vida personal de antes le daría un aprobado o bien.

Coach: ¿Cómo evalúas esos resultados? ¿Qué crees que tienes que decirte?

Anónimo: Lo evalúo negativamente. Incluso cuando me iba bien andaba bastante preocupado. He de decirme que mi vida de éxito no es tan idílica como aparenta, que le está costando caro a mi salud psicológica y la de mi familia anteponer el éxito profesional a la felicidad personal.

Coach: ¿Quién serías sin tu empresa?

Anónimo: Un fracasado, supongo.

Coach: Define ” fracaso”

Anónimo: No conseguir los objetivos.

Coach: ¿Te has planteado alguna vez la paz interior o alegría como objetivos?

Anónimo: No, lo doy por hecho como consecuencia de objetivos conseguidos.

Coach: ¿Y ha sido así?

Anónimo: Digamos que sí, pero me dura poco.

Coach: ¿Crees que es compatible tener tu empresa y vivir con paz interior?

Anónimo: Sí, ha habido tiempos que lo ha sido.

Coach; ¿Qué ha cambiado?

Anónimo: Mis prioridades, supongo. He antepuesto mi vida profesional  a lo personal. A más tengo menos disfruto de lo que tengo y más miedo de perderlo.

(Al tomar conciencia de que lo que le hace desdichado es su orden de prioridades, priorizará otras cosas, que como consecuencia, afectará positivamente a sus creencias, comportamiento y entorno.)

Reconduciendo en las nuevas prioridades y acción

Coach: ¿Qué has aprendido de la vida en esta crisis del coronavirus?

Anónimo: Que somos mortales. Me ha enseñado a valorar más lo importante, especialmente, la suerte de tener a mi familia.

Coach: Viendo que esta crisis te ha hecho crecer como persona ¿qué oportunidad te ofrece esta experiencia personal en el ámbito laboral?

Anónimo: La de tomar consciencia de la importancia del equilibrio. Por eso, voy a delegar compromisos en personas de confianza, sin asfixiar a éstas tampoco,  y dedicar más tiempo a mi familia.

Coach: ¿Y a nivel profesional?

Anónimo: Tengo la suerte de contar con un equipo estupendo que están a una en el crecimiento de la compañía y no los voy a defraudar. La crisis nos brinda la oportunidad de reforzar la venta online e internacionalizar la empresa, ahora que somos más conscientes que el mundo está más globalizado que nunca. He estado  muy enfocado en el ámbito nacional.

Coach: ¿Cuál va a ser tu siguiente paso?

Anónimo. Durante este confinamiento estar en casa, pero de verdad, y no hacinado en una habitación con el ordenador. Voy a hablar con mi mujer y disculparme por mi ausencia todo este tiempo. Y segundo, hablaré con los encargados de mi negocio para que establezcamos un plan de acción conjunto en el que todos salgamos beneficiados.

Coach: ¿Puedes concretar tu objetivo en una frase?

Anónimo: Sí. Mi objetivo es equilibrar la vida de empresario con la familiar y reinventar mi empresa adaptándola a los nuevos tiempos.

Coach: ¿Es lo que harías si no tuvieras miedo?

Anónimo: Sí

Coach: ¿Es lo que harías si fuera el último día de tu vida?

Anónimo: Sí

Coach: ¿ Puedes hacerme un resumen de lo que has reflexionado?

Anónimo:

  1. Los pronósticos son imaginaciones. Siempre hay que estar preparado para todo.
  2. Sin éxito personal, el profesional no se disfruta. Es decir, hay que tener siempre presente lo importante.
  3. Toda crisis supone un reto, nos puede hacer crecer como personas y profesionales.
  4. La felicidad también se trabaja.

Coach: La quinta ya me lo dirás cuándo nos volvamos a ver. Será la mejor reflexión de todas ellas.

Anónimo: Que no te quepa la menor duda (Esboza una sonrisa)

(Sale por la puerta erguido y con paso firme, con ganas de ordenar, equilibrar y hacer crecer su mundo)

Sara Molina Rojas

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